En el comienzo de su existencia, Formenos despertó, y encontró en su MBR un bonito Windows XP de 32bits. A pesar de que sabía que no era más que la mitad de lo que él necesitaba para sentirse lleno, era feliz. Tras esto, su corazón fue dividido y un pequeño hueco de espacio no particionado surgió en su disco duro. Este hueco no tardaría en llenarse con otro sistema operativo, un Ubuntu 6.06 que desde su pequeño rincón dominaba Formenos. De esta forma surgió la separación entre particiones, y sysadmin creó tanto a root como a swap. Tras arreglar un par de problemas, vio sysadmin que Linux era bueno.
Impertérrita siguió la partición de Windows XP durante años, mientras que la de Ubuntu fue constantemente actualizada. Ubuntu 6.06 fue sustituida por Kubuntu 6.10, 7.04, 7.10 y 8.04 sin ningún problema.
En un momendo dado, sysadmin sintió que no necesitaba más a Windows, y eliminó todas sus carpetas de sistema y programas instalados desde su parte linuxera. De esta forma consiguió más espacio en el disco de Formenos para todas sus criaturas. Y entonces apareció la separación entre datos y sistema operativo, y vio el sysadmin que esto era bueno. Sin embargo, este equilibrio no duraría mucho, pues le fue requerido al sysadmin el uso de Windows para unas prácticas en la universidad. Y Formenos fue reparticionado, surgiendo así una nueva partición del espacio sobrante de /media/data. Y este espacio fue llenado con un WinUE7, y vio el sysadmin que éste era bueno y rápido, y muy superior a su antiguo WinXP. Y hubo convivencia entre los S.O. y la partición data, y hubo gran regocijo.
Poco después, el sysadmin sintió la necesidad imperiosa de actualizar su Kubuntu 8.04 porque quería probar un kernel nuevo. Probó una Kubuntu 8.10 y vio que era mala. Paupérrima. De este modo, decidió esperar a que KDE4 no fuera una asquerosa beta inutilizable. Apareció entonces una Kubuntu 9.04 que tenía buena pinta, pero que no podía conectarse a su red wifi con contraseña wep/ascii.
Entonces sysadmin decidió que estas dos últimas decepciones necesitaban ser castigadas, y se dispuso a eliminar todo rastro ubuntero de su partición ext3 mediante una Gentoo como los auténticos linuxeros. Pero tras varias horas de investigación, decidió que era más difícil de lo que pensaba y decidió dar un paso más pequeño, instalando Debian Squeeze 64bits (testing).
Cual fue la decepción de sysadmin al encontrarse frente a un KDE4 de nuevo. De forma que usó su interfaz eth0 y deshabilitó su interfaz wlan0, y transformó a Squeeze en Sid. Tras un leve paseo asimiló el flash de 64bits en el sistema y lo integró en su comadreja helada, dado que el zorro de fuego no estaba disponible. El aspecto de GTK era enfermizo, y tuvo problemas con la codificación de caracteres. Sysadmin comenzó a estar hasta las narices de Sid. Para más inri, no consiguió que Sid pudiera convivir con WinUE7 y Data, ambos de la mítica raza de los NTFS, cuando no estuviera presente. De esta forma, ellohir se encontraba con problemas y sólo daba trabajo a SuperUser.

Entonces sysadmin decidió revertir los cambios y volver a la última situación estable conocida, es decir, recuperar a su vieja amiga Kubuntu 8.04. Pero Sid, en su infinita crueldad, había borrado el MBR y sustituido por su propia versión corrupta sin preguntar ni nada. Entonces se desató la ira de sysadmin, que formateó a Sid y a su versión malvada del grub, e impuso en Formenos un nuevo MBR que accediera a todas partes.
Y hubo paz en Formenos de nuevo.